Este tipo de construcciones fueron una tendencia que tomó fuerza a inicios del siglo XX, desafiando los esquemas estéticos de la época y haciendo grandes aportes en el estudio de estructuras. En este artículo, te contaremos un poco más sobre este tipo de arquitectura y su funcionalidad.
Para empezar, ¿qué son las estructuras paraboloides hiperbólicas? A breves rasgos, son superficies de doble curvatura compuestas de parábolas intersecadas entre sí, lo cual les otorga la propiedad de ofrecer mayor resistencia a flexiones, usando menor cantidad de material; contrario de los arcos de piedra, que eran mayormente utilizados en ese entonces. En palabras más simples, las curvas cónicas son para la segunda dimensión, lo que el paraboloide hiperbólico, en este caso, es a la tercera dimensión.
Estas formas, que suenan un tanto complicadas, en realidad, las encontramos en varios elementos de la naturaleza. Su característica de resistencia, las vuelven eficientes y rentables pues se optimiza el material, al utilizar sólo el necesario para que la estructura pueda sostenerse. La característica de estas estructuras que ha llamado la atención es que, a pesar de ser una superficie curva, puede ser construida con líneas rectas, variando su ángulo de inclinación, lo que facilita su recreación a la hora de edificarlas.
Una de las obras más reconocidas que utiliza paraboloides hiperbólicos, es el techo de la famosa Basílica de la Sagrada Familia de Gaudí, uno de los referentes de esta tendencia arquitectónica. Por otro lado, un ejemplo más contemporáneo es el de la Biblioteca Pública de Tromsø en Noruega, diseñada por el equipo de arquitectos HRTB AS Arkitekten MNAL. Cuéntanos, ¿en qué otras construcciones has encontrado este tipo de superficies?
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